En Construcción




Esquema inicial en Costa Rica:
Fondos rotativos comunales


Al igual que Bolivia, el objetivo era llegar a comunidades que no conocieran el programa con el fin de causar un impacto, ofreciendo servicios para crédito y cumpliendo inmediatamente con la entrega del dinero. A los agricultores se les explicaba en qué consistía el programa y si tenían interés formaban una junta directiva, se juramentaban, redactaban un acta y minutos más tarde se les entregaban préstamos en efectivo. Al campesino no se le determinaba el destino que debía dar a los fondos, con la idea de que entre más libertad tuviera, mejor sería el uso que le daría al crédito.

El primero de los grupos, conocidos en ese entonces como Fondos Rotativos Comunales, fue La Estrella del Guarco, establecido en agosto de 1985 con 21 productores de maíz. Se programó comenzar con 24 grupos pero al final se crearon 30. La mayoría de los primeros fondos rotativos, que luego se llamaron bancomunales fueron establecidos en la Zona Sur del país.

La experiencia inicial fue muy valiosa, porque se logró acumular conocimientos sobre la organización de comunidades campesinas y esto ha permitido que el programa de FINCA sea el de mayor cobertura en Costa Rica, en comparación con los ejecutados por otras ONGs. Además la fundadora de FINCA, María Marta Padilla, logró desarrollar un fuerte liderazgo entre los grupos campesinos, lo que le ha dado una clara cohesión a toda la organización. El esquema inicial sufría, sin embargo, de serios problemas que impedían su permanencia. Entre ellos se debe mencionar:

• La forma de pago en especie es de difícil manejo. Se puede tener una suma alta de dinero en un espacio reducido, no así la misma cantidad en gallinas o naranjas. Además en una economía de trueque si alguien tiene una vaca no puede cambiar una parte de esta por una libra de arroz.

• Ausencia de sincronización de pagos con las cosechas. Cuando a los agricultores les correspondía pagar no coincidía con la época de las cosechas de sus productos.

• Evasión del requisito de ahorro. En lugar de pagar el total y ahorrar un porcentaje, los miembros del grupo solo pagaban lo necesario para que el grupo pagara a FINCA.

• Proceso de crédito. La rapidez en la formación de grupos y en el proceso llevaba a la creencia de que era una donación, no un préstamo.
Los primeros ajustes al programa
El sistema de pago en especie funcionó por un período menor a un año. En este corto plazo FINCA aprendió dos grandes lecciones.


• El pago en especie no funciona

• Se necesita un adecuado diseño del programa de crédito con el fin de minimizar riesgos y costos.
Estas conclusiones fueron reafirmadas en un viaje a Bolivia que María Marta Padilla hizo con el fin de examinar el programa que funcionaba en el país. FINCA sustituyó el pago en especie por un sistema de pago en efectivo con interés del 12 por ciento anual.
La experiencia inicial llevó también a incluir un fuerte énfasis en la capacitación de los grupos, así como una adecuada selección de sus miembros. Se comprendió que era indispensable capacitación en aspectos básicos de contabilidad y proceso de los créditos.

El monto y plazo de los préstamos también aumentó. Se siguió esta estrategia con el fin de que los agricultores pudieran desarrollar proyectos productivos que les permitieran desarrollar mayores ingresos y surgir.
El aumento del monto de los créditos generó que los bancomunales iniciaran un proceso de obtener personería jurídica, específicamente como asociaciones. Esta estructura tenía varias ventajas y desventajas. Iniciando con las desventajas, la principal posiblemente consistía en que este tipo de organizaciones está diseñado para realizar actividades no comerciales, más que para sostener una institución financiera. Al no considerarse el lucro dentro de esta estructura, no se establecía la repartición de utilidades entre los socios.

En cuanto a las ventajas, la principal posiblemente era lo beneficioso para un grupo de obtener personería jurídica, lo cual evidentemente no es una característica exclusiva de este tipo de organización. Al tener su personería jurídica el bancomunal podía realizar transacciones con valor legal lo cual le permite estar en mejores condiciones para actuar como sujeto de crédito. La estructura de asociación permitía también la exención de una serie de impuestos y una sencilla organización interna.



De los Bancomunales a las Empresas de Crédito Comunal

El reto por determinar claramente los derechos de propiedad de los socios dentro de los bancomunales y la necesidad de invertir y repartir utilidades, llevó a FINCA a continuar investigando mejores estructuras organizativas para sus grupos de base.
En marzo de 1996, en la comunidad de Urasca de Cachí, se crea la primera organización legalizada bajo la estructura de una Sociedad Anónima. Este tipo de organización además de ser sumamente sencilla permite los puntos descritos anteriormente sobre sentido de partencia, oportunidad de invertir y generación y repartición de utilidades.

En el año 2003 con la firma del convenio de expansión de la metodología de FINCA a Centroamérica se hizo necesario utilizar otro nombre para diferenciar los grupos de base que promovía FINCA de los bancomunales que seguían desarrollando otras organizaciones en distintos países. Es así como se decide seguir utilizando el nombre de Empresas de Crédito Comunal, el cual continúa hasta la fecha.



EQUIPO

• María Marta Padilla, Fundadora mmpadilla@fic.or.cr
• Luis Jiménez, Director ljimenez@fic.or.cr
• Erick Garita, Contabilidad egarita@fic.or.cr
• Luis Arce, EDESA larce@fic.or.cr
• Teresita Bonilla, Contabilidad a ECCs teresita@fic.or.cr
• Karla Chacón, asistente administración karlachacon@fic.or.cr




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